Sobre los depósitos aluviales y las terrazas marinas de Antofagasta, el ensayo MASW se convierte en una herramienta de primera línea para entender cómo se va a comportar el terreno durante un sismo. No es un secreto que la ciudad está emplazada en la zona de mayor actividad sísmica del país, con suelos que van desde las graves areniscas del sector La Chimba hasta los rellenos artificiales del borde costero. La medición de la velocidad de ondas de corte en los primeros 30 metros, el famoso parámetro VS30, nos permite clasificar el sitio según la NCh433 y la NCh2369 sin necesidad de perforar. El equipo técnico despliega un arreglo de geófonos y una fuente activa —normalmente un golpe de maza— para registrar la dispersión de las ondas Rayleigh y obtener así un perfil continuo de rigidez. En un entorno donde la profundidad de la roca basal puede variar drásticamente en pocas cuadras, complementamos el análisis con un sondaje SPT cuando se requiere correlacionar la resistencia a la penetración con la velocidad de corte en los estratos más blandos.
En Antofagasta, el VS30 no es un número estático: la misma formación geológica puede dar valores de 400 m/s en terraza alta y 250 m/s en zona de relleno salino a solo 100 metros de distancia.
Aspectos locales
En Antofagasta muchas veces vemos que el principal error al interpretar un perfil sísmico no está en el equipo, sino en asumir que el suelo bajo la costra salina superficial es homogéneo. La realidad es otra: la presencia de sales solubles puede cementar los primeros 2 o 3 metros, generando una capa rígida que enmascara la verdadera velocidad del material subyacente. Si uno se queda solo con la curva de dispersión aparente sin hacer una inversión que discrimine modos de propagación, termina clasificando un suelo tipo D como si fuera un sitio tipo C, y esa diferencia en el espectro de diseño sísmico puede cambiar por completo la demanda estructural. El equipo técnico del laboratorio acreditado ejecuta los ensayos bajo los lineamientos de la NCh 3328 para el uso de geófonos y sigue estrictamente los criterios del NEHRP para la clasificación de sitio, asegurando que el perfil de Vs entregado represente fielmente la rigidez del depósito y no una anomalía superficial.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta un ensayo MASW en Antofagasta?
El costo de un ensayo MASW en Antofagasta se encuentra típicamente en el rango de $783.000 a $1.345.000, dependiendo de la longitud del tendido, la accesibilidad del terreno y la cantidad de puntos de medición requeridos para la microzonificación del proyecto.
¿En qué se diferencia el MASW de un sondaje tradicional?
El MASW es un método geofísico no invasivo que registra la propagación de ondas superficiales para obtener la rigidez del suelo, mientras que un sondaje tradicional extrae muestras físicas para ensayos de laboratorio. El MASW cubre un volumen mayor de terreno y es ideal para clasificar el sitio según VS30, pero no reemplaza la recuperación de testigos cuando se necesita conocer la granulometría o plasticidad exacta de un estrato.
¿A qué profundidad alcanza el ensayo MASW?
El alcance en profundidad depende de la longitud del tendido y de la frecuencia de las ondas generadas. Con un arreglo estándar de 24 geófonos espaciados cada 2 metros, se puede alcanzar una profundidad de investigación de 25 a 35 metros, suficiente para calcular el parámetro VS30 requerido por la normativa sísmica chilena.
¿Se puede hacer MASW en calles pavimentadas de Antofagasta?
Sí, es factible realizar el ensayo sobre pavimento rígido o flexible. En esos casos se utiliza un acople mecánico especial para los geófonos, aunque se debe tener en cuenta que las capas de asfalto u hormigón pueden influir en la curva de dispersión para los modos más superficiales, por lo que el procesamiento de datos requiere una inversión cuidadosa del tren de ondas.