La paradoja geotécnica de Antofagasta define cada campaña de exploración: un desierto costero donde la ausencia de lluvias convive con una humedad ambiental que supera el 75% la mayor parte del año. El terreno, compuesto por depósitos aluviales con lentes salinos y un basamento rocoso muy irregular a causa de la intensa actividad tectónica del margen andino, exige métodos de prospección que no dependan de la perforación continua. La resistividad eléctrica y los Sondeos Eléctricos Verticales (SEV) resuelven esa necesidad al detectar contrastes entre capas secas, zonas saturadas con alta salinidad y el techo rocoso sin perturbar el suelo. En la Región de Antofagasta, donde la corrosión del acero de refuerzo es una amenaza real por el ambiente marino, la caracterización geoeléctrica se integra directamente al diseño de cimentaciones y a los estudios de durabilidad del hormigón. Complementamos esta técnica con ensayos CPT en los sectores portuarios cuando se busca correlacionar resistividad con parámetros de punta y fricción.
Un SEV bien ejecutado en el borde costero de Antofagasta distingue la pluma salina bajo la cota de fundación incluso antes de mover un metro cúbico de material.
Aspectos locales
Revisando un proyecto de edificación de 15 pisos sobre la meseta costera norte de Antofagasta, encontramos un perfil que la geología regional describía como grava limpia sobre roca a 12 metros. Al ejecutar un SEV con AB/2 extendido hasta 100 m, la curva reveló un estrato de muy baja resistividad entre los 7 y los 11 metros de profundidad, justo por encima del basamento. Una calicata de verificación confirmó un lente de arena fina con alto contenido de cloruros y sulfatos, producto de antiguos escurrimientos evaporados. Sin el sondeo geoeléctrico, la losa de fundación se habría apoyado sobre ese nivel agresivo, comprometiendo la durabilidad del acero en menos de una década. El riesgo no termina ahí: en los sectores de quebradas como La Chimba o La Cadena, los SEV permiten anticipar la profundidad a la que el flujo subsuperficial —altamente conductor— podría desestabilizar un talud de corte durante una excavación profunda.
Preguntas frecuentes
¿Qué profundidad alcanza un SEV en los suelos salinos de Antofagasta?
Con apertura AB/2 de 200 metros alcanzamos unos 70 a 80 metros de profundidad efectiva en gravas secas; sin embargo, cuando aparecen niveles de muy baja resistividad por debajo de 5 ohm·m —comunes en los depósitos salinos de la cuenca de Antofagasta— la corriente se atenúa rápido y la penetración se reduce a 40-50 metros. En esos casos complementamos con tendidos de mayor longitud o con sísmica de refracción.
¿Cuál es el costo de un estudio de resistividad eléctrica en Antofagasta?
El rango de inversión para un perfil SEV en la zona de Antofagasta se sitúa entre $319.000 y $532.000, dependiendo de la cantidad de puntos de sondeo, la longitud del tendido y la necesidad de procesamiento con inversión 2D. Las campañas que combinan SEV con tomografía ERT o con ensayos de laboratorio para correlación petrofísica tienen un alcance técnico mayor y se cotizan según el plan de exploración definido con el proyectista.
¿Qué norma regula los SEV para proyectos de edificación en Chile?
La norma chilena NCh3171 establece los lineamientos para la prospección geofísica por métodos eléctricos de corriente continua. A nivel internacional, seguimos la guía NCh 3328, que detalla la configuración de electrodos, la adquisición de datos y la interpretación de curvas de resistividad aparente. Para los estudios de corrosividad del suelo aplicamos la NCh 165 con arreglo Wenner.
¿Los resultados del SEV sirven para el diseño de la puesta a tierra de una subestación?
Sí, de hecho es uno de los usos más frecuentes en la zona industrial de Antofagasta. El modelo geoeléctrico de dos o tres capas que entrega el SEV se utiliza directamente para calcular la resistencia de la malla de puesta a tierra según IEEE 80. La medición in situ de la resistividad del terreno nativo evita sobredimensionar el sistema o, peor aún, subestimarlo en suelos con alta salinidad que podrían acelerar la corrosión galvánica.